CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS
Entre las muchas oraciones que compuso Luis de Trelles en La Lampara del Santuario destacan unas "preces en forma de letanías del Corazón eucarístico de Jesús". Estos dos misterios están íntimamente unidos y Trelles los vivía con pasión.
En este mes de junio en que la Iglesia nos anima a celebrar el Amor de Dios manifestado en su Corazón de Carne, convirtamos nuestra Vigilia de Adoración mensual en una preciosa letanía de amores pidiendo misericordia para el mundo con nuestro fundador. La oración requiere pocos comentarios, tan bella y elocuente es por sí misma. Dice así:
Padre celestial que habéis aceptado los dolores del Corazón eucarístico de Jesús para perdonar nuestras faltas… tened misericordia de nosotros.
Corazón eucarístico de Jesús…
Corazón solitario,
Corazón humillado,
Corazón abandonado,
Corazón olvidado,
Corazón despreciado,
Corazón ultrajado,
Corazón desconocido de los hombres,
Corazón amante de los corazones,
Corazón deseoso de ser amado,
Corazón paciente para esperarnos,
Corazón siempre pronto a escucharnos,
Corazón ansioso de ser rogado,
Corazón manantial de nuevas gracias,
Corazón silencioso que desea hablar a las almas,
Corazón dulce refugio de la vida oculta,
Corazón de Jesús… tened misericordia de nosotros.
Cada una de estas invocaciones merecería un buen rato de contemplación del Corazón de Jesús en esta noche. Pero la oración de Trelles continúa uniéndose a su misterio eucarístico:
Jesús hostia, yo deseo consolaros
Yo me uno a vos.
Yo me sacrifico con vos
Yo me anonado en vuestra presencia.
Yo quiero olvidarme de mí, para pensar en vos,
Ser olvidado y despreciado por vuestro amor,
No ser comprendido, ni amado, sino de vos.
Yo callaré para oíros,
Y me desprenderé de mí mismo para entregarme todo a vos.
Haced que yo mitigue así vuestra sed ardiente de mi salvación,
Vuestra sed ardiente de mi santidad,
y que, purificado, os profese un amor puro y verdadero.
Yo no quiero cansar más vuestra paciencia, tomadme.
Me entrego enteramente a vos.
Os confío todas mis obras,
Mi entendimiento para que le iluminéis,
Mi corazón para que le dirijáis,
Mi voluntad para que la fijéis,
Mi miseria para que la curéis,
Mi cuerpo y mi alma para que los alimentéis.
Corazón Eucarístico de mi Jesús, cuya sangre es la vida de mi alma:
Que no viva yo más, sino que vos solo viváis en mí. Amén. (Trelles, LS 3, 1872)
Auténtica consagración, preciosa adoración, intensa intercesión y consoladora reparación. Merece la pena orar cada verso con el corazón. Hoy las glosas están de más, hoy hay que dejar que sea el Espíritu Santo el que inspire nuestros pensamientos.
¿Qué invocación te ha llamado más la atención?
¿Qué otras letanías añadirías tú?
¿Conoces algún apostolado del Corazón de Jesús en el que se podría colaborar