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Adoración Nocturna Española

 

Adorado sea el Santísimo Sacramento   

 Ave María Purísima  

 
 

 

2023

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Temas de reflexión

Marzo

Adoración con san José

Con un amor apasionado.

        Probablemente, el primer adorador nocturno, junto con María fue José. Por eso, en este mes de marzo vamos a contemplarlo, en Nazareth, para aprender sus lecciones de Adorador veterano, adorador silencioso y adorador nocturno.

        El misterio de Nazareth nos tiene que ayudar mucho a hacer bien nuestra adoración y nos tiene que enseñar la importancia de la misma. Sabemos que Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la inmensa mayoría de los hombres. Igual que la nuestra la vida de Jesús fue durante mucho tiempo una vida cotidiana sin aparente importancia. Sus labores se dividían entre el trabajo, la familia y la religión. Y en este tiempo de escondimiento de Jesús sabemos que mientras "progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres" estaba "sometido" a sus padres.

        ¡Cómo se admiraría José de tener bajo su cargo al Verbo de Dios hecho un niño pequeño! En lo más sencillo y cotidiano de su taller, de sus responsabilidades, de sus devociones: allí estaba Jesús. ¡Y tenía que enseñarle a orar!

        “El Hijo de Dios, hecho Hijo de la Virgen, también aprendió a orar conforme a su corazón de hombre.” Él aprende de María y de José las fórmulas de oración. Tanto de José como de María se puede decir que conservaban todas las “maravillas” del Todopoderoso y las meditaban en sus corazones, aunque a veces “no entendieran” lo que les decía.

        José enseñó a orar a Jesús en su corazón de hombre, José adoró a Jesús en el silencio de la noche de Belén, José nos puede enseñar también a nosotros a orar y adorar en el silencio de la noche la Eucaristía. Él nos enseña la importancia de estas acciones escondidas y pequeñas:

        Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. Todos pueden encontrar en san José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. (Patris corde, Francisco)

        En la Sagrada Escritura tenemos un buen ejemplo de cómo José adoró y enseñó (discretamente) a los pequeños a adorar. Primero él adoraba, en cuanto supo -de noche- quién estaba en el vientre de María…, “no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo” nace en José esa preciosa actitud de obediencia silenciosa, de adoración “José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús”.

        Y segundo, en la noche de Belén, después de que él adorara al pequeño Verbo dado a luz ayuda a los pastores y zagales a adorar también. Como nos puede ayudar a nosotros. «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». ¡Vayamos a la adoración y contemplemos al Emmanuel, a Dios con nosotros!
Y ellos, “fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre”. Y nosotros encontramos a Jesús recostado entre las pajas de trigo, escondido y pequeños, a María y a José.

        Y ellos, “al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores.” Y nosotros, contemos a José nuestras cosas, las maravillas que Dios ha hecho en nuestra vida, en nuestra vida cotidiana y ordinaria cómo se hace presente la gloria de Dios.

        Y tanto María como José conservarán estas cosas y las meditarán en su corazón y nos ayudarán a hacer una verdadera adoración. Igual que enseñaron a los pequeños, a los pastores… Con sus corazones puros y fervorosos nos enseñan a adorar con nuestro corazón humano.

        ¡Por eso sacaron tanto fruto! “Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido”. Si hacemos nuestra adoración con José sin duda sacaremos mucho fruto de ella.

        También los santos nos animan a hacer esta adoración en lo cotidiano y con pasión, nos dice el P. Julián Eymar:

        “Jesucristo podría decirnos: Me habéis amado en el Calvario porque allí borré vuestros pecados; me habéis amado en el pesebre de belén, porque me visteis dulce y amable… ¿Por qué no me habéis amado en el Santísimo Sacramento, donde estuve de continuo con vosotros? Vosotros no tenéis que hacer otra cosa que llegaros a mí. ¡Allí estaba yo a vuestro lado!”

        “Fijaos en el amor de Jesucristo y haced que este pensamiento os arrebate y enajene. ¡Qué! ¿Es posible que Jesucristo me ame hasta el punto de darse a mí continuamente sin dar la menor señal de fatiga o cansancio? Tu espíritu se quedará clavado en Nuestro Señor y tu inteligencia y tus pensamientos le buscarán y querrán estudiarle; desearán, entonces, profundizar más y más las razones de su amor, a lo que sobrevendrá la admiración y el arrobamiento y se escaparan de tu corazón estas palabras ¿Cómo corresponderé a tanto amor? ¡El corazón corre hacia el santísimo sacramento! Va a saltos porque no tiene paciencia para ir paso a paso ¡Jesucristo me ama, me ama en su Sacramento!”

        ¡Amad a Jesucristo Nuestro Señor en el santísimo Sacramento con todo el amor con que los hombres se aman en el mundo! ¡amad la eucaristía… (como José).


        Preguntas:

¿Qué lugar en mi vida espiritual ocupa san José, patrono de la oración y la vida interior?

¿Con qué me apasiono?

¿Pongo la misma pasión en la Eucaristía?

¿Hago algo por transmitir a los niños amor a la Eucaristía?

 

"¡CON UN AMOR APASIONADO!”