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Adoración Nocturna Española

 

Adorado sea el Santísimo Sacramento   

 Ave María Purísima  

 
 

Liturgia de las Horas

 

Santos y Beatos

Luis de Francia re, José de Calasanz pb, Ginés mr, B. Luis Urbano pb mr.

 

José de Calasanz           Luis IX    

 

5ÁNGEL TENA MARTÍN (1883-1936)

Sacerdote natural de Benquerencia (Badajoz). Desde 1918 párroco en Hinojosa donde participa en la A.N.

+ Hinojosa del Duque, 25 de agosto de 1936

 

 

       ÁNGEL DE TENA MARTIN nació en Belquerencia (Badajoz) en una familia modesta que tiempo después se trasladará a Castuera. Ángel entra al seminario de San Pelagio con 14 años. Fue ordenado sacerdote el 27 de marzo de 1909. Pasa por distintas parroquias en Iznájar, Montilla, Cabeza del Buey, Villanueva del Duque y, desde 1918, en la parroquia de San Isidro, de Hinojosa del Duque donde se dedicaba, fundamentalmente, a la predicación y a la catequesis de niños. Figura como adorador mártir en esta sección. Consta que era el párroco en la vigilia de espigas que se celebró en 1921 en una ermita cercana a Hinojosa. Fue la primera promoción de veteranos e imposición a 16 nuevos adoradores. También participó en las bodas de plata de Hinojosa del Duque en 1935.
       Hinojosa, bajo el control de la Guardia Civil, se unió al Alzamiento. Después, se constituyó una Junta Pro Paz con el fin de que no hubiera represalias ni rencores para nadie. Sin embargo el 15 de agosto, unas milicias de Extremadura que ocuparon la ciudad, suprimieron el culto católico y encarcelaron a los sacerdotes Ángel de Tena y Ambrosio Torrico López, coadjutor de la otra Parroquia. El día 25 de agosto de 1936 Ángel de Tena fue sacado de la cárcel, junto con 38 seglares, y conducido en una camioneta hasta los ―Pozos de la Arena‖, a unos 12 Km. de Hinojosa. Allí, pidió permiso para rezar una estación y dar la absolución a los que iban siendo fusilados, recibiendo él mismo un balazo en el brazo derecho cuando estaba absolviendo al último, concluyendo de hacer la cruz con el brazo izquierdo. A medida en que iban siendo asesinados, caían en el pozo lleno de cal viva sin saber siquiera si estaban muertos o no.